Honduras, al borde de una nueva dictadura narco-socialista

HONDURAS26/05/2020

El presidente Juan Orlando Hernández, cuyo hermano fue recientemente condenado por EEUU como un líder narco, a pesar de sus inicios conservadores, cada vez pone al país más cerca de una dictadura narco-socialista, copiando el modelo de Maduro.

Juan Orlando Hernández ha sido un político astuto, pero a la vez peligroso. Egresado del Liceo Militar del Norte, institución que forma a Oficiales de Reserva para las Fuerzas Armadas de Honduras, se destacó en su periodo como presidente del Congreso Nacional (2010-2014) por promover leyes en materia de seguridad. De hecho, tuvo sus orígenes en el conservadurismo y siempre ha tenido una gran relación con el empresariado del país.

Sin embargo, desde que asumió la presidencia, ha tenido un escandaloso giro a la izquierda. Copiándose de las peores medidas del chavismo, depuró al conservador Partido Nacional de sus históricos dirigentes y giró su agenda al socialismo.

Hoy celebra un programa de becas para "los más necesitados" y leyes y regulaciones que solo benefician a los empresarios amigos del poder. Sus promesas de zonas libres de impuestos hace casi una década que son solo artilugios de campaña y el incipiente nivel de narcotráfico ya abarca tanto a su gobierno como a la oposición. Los hondureños no resisten más y ya hubo por lo menos 3 caravanas de migrantes que quisieron escaparse a EE.UU., pero por orden de Trump fueron frenados en la frontera, con temor a que el narcotráfico haya infiltrado delincuentes entre estas personas.

La historia de JOH, como se lo apoda al presidente hondureño por las siglas de su nombre, es casi un calco a la del depuesto presidente Mel Zelaya. 

Zelaya, hijo de empresarios y de origen liberal, una vez en el poder mutó hacia la izquierda chavista, unió al país al ALBA y se codeó con Chávez y Maduro. Además, así como Hernández, buscó la reelección indefinida. Todo esto llevó a que las Fuerzas Armadas, en junio de 2009, le realicen un golpe de estado y llamen a elecciones nuevamente sin su presencia.

En las primeras elecciones luego del golpe de Estado, triunfó el Partido Nacional, que buscaba alejar a Honduras del chavismo. Sin embargo, mientras su discurso parecía conservador y popular, por atrás se estaba tejiendo una red de narcotráfico aliada al poder que condenaría al país a la miseria.

En 2012, Hernández fue pre-candidato presidencial por el Partido Nacional y ganaría las elecciones internas bajo sospechas de fraude. Sin embargo, las denuncias no llegaron a más. Luego, el 24 de noviembre del 2013, ganaría las elecciones generales, con el 36,89% de los votos, nuevamente bajo sospechas de fraude electoral.

Primer gobierno: corrupción y militarismo

El 27 de enero del 2014, Hernández tomó posesión como presidente de la República, prometiendo a la ciudadanía reducir los niveles de pobreza, desempleo e inseguridad, además de un combate frontal a la corrupción. Sin embargo, ocurriría todo lo contrario. En 2015, se descubrió el desfalco de unos 200 millones de dólares del Instituto Hondureño de Seguridad Social. Hernández negaría estar implicado, sin embargo, luego admitió que su partido utilizó US$ 147.783 para financiar su campaña electoralEn mayo de ese mismo año, ciudadanos fundaron el movimiento "Oposición Indignada", cuya misión era exigir el cese de la corrupción e impunidad en Honduras, sin embargo, Hernández no cumpliría con sus peticiones tras 5 años de protestas. 

Pese a las críticas recibidas por diversos sectores, Hernández seguía mostrándose como un hombre de "mano dura". Gozaba de cierto respaldo en las zonas más vulnerables, gracias a sus políticas de seguridad. Sin embargo, la oposición acusaba a Hernández de "militarizar al país", ya que el presidente no sólo los envió a patrullar las calles, sino que los incluyó en su gabinete y les otorgó poderes extraordinarios.

El juicio que reveló todo

Devis Maradiaga, jefe del Cartel de los Cachiros, en declaraciones a la Corte del Distrito Sur de Nueva York, aseguraba que había sobornado a varios funcionarios, en su mayoría, del Partido Nacional, entre ellos: Porfirio Lobo,ex-presidente de Honduras 2010-2014, Julián Pacheco, actual ministro de Seguridad, y el hermano del presidente de Honduras, Juan Antonio Hernández(alias "Tony Hernández o "TH"). En sus declaraciones, el líder narco hondureño reveló que el gobierno del Partido Nacional, desde 2009 hasta 2013, lo había asistido a través de la Policía y de la Justicia para ejercer el narcotráfico, a cambio de una buena parte de sus ganancias. Además, reveló a través de filmaciones y documentos propios un enorme sistema de coimas en las que tanto el Congreso como el gobierno hondureño recibían dinero a cambio de leyes y regulaciones que beneficiaran distintas actividades de empresarios asociados a los Cachiros. Maradiaga puso a Tony, hermano del presidente, como uno de los principales gestores de esta red de narco-gobierno.Sin embargo, esto no detuvo a Hernández, quien ya controlaba a su partido, a las Fuerzas Armadas, al Congreso Nacional y a la Corte Suprema de Justicia, misma que le permitiría participar nuevamente en las elecciones del 2017, aunque que la Constitución de Honduras prohíbe la reelección presidencial.

Segundo gobierno: giro total a la izquierda autoritaria

A pesar de las denuncias de narcotráfico y de una Constitución nacional muy clara que impide la reelección en Honduras, JOH cometió el mismo error dictatorial de su antecesor, Mel Zelaya, y en 2017 decidió volverse a presentar a la candidatura presidencial.

"ARTICULO 239 DE LA CONSTITUCIÓN: el ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá volver a ser Presidente o Designado."

Pero Hernández no la tendría fácil, su rival más fuerte era el candidato Salvador Nasralla, un candidato de centro, carismático presentador de televisión y fundador del Partido Anticorrupción.Si bien Nasralla es un moderado, que nunca trabajó en el Estado y un claro outsider, su partido terminó formando parte de la coalición denominada con el fuerte nombre "Alianza de Oposición contra la Dictadura", conformada también por el partido chavista Libertad y Refundación (LIBRE), liderado por el ex-presidente depuesto Manuel Zelaya (2006-2009), y el Partido Innovación y Unidad (PINU), de ideología socialdemócrata. Honduras es uno de los países más pobres de todo el continente americano, y Nasralla tenía una posibilidad real de triunfar en las elecciones de aquel año por el descontento que había contra Hernández. Sin embargo, su unión al chavismo a través de Zelaya y sus ideas que también fueron girando más y más a la izquierda a medida que se acercaba el día de la elección, lo terminaron dejando parado como otro candidato corrupto y peligroso.

El 26 de noviembre del 2017, los hondureños acudirían masivamente a las urnas. Sin embargo, los primeros resultados no se darían hasta la madrugada del día siguiente. Con el 57,18% de los mesas escrutadas, Nasralla encabezaba la elección con un 45,17% de los votos, mientras que JOH tenía un 40,21% de los votos. Era una tendencia irreversible. Sin embargo, el sistema se caería "misteriosamente" durante varios días. Recién el 17 de diciembre, 21 días después de la elección y de manera sorpresiva, el Tribunal Supremo Electoral declaraba a Juan Orlando Hernández ganador de las elecciones, con el 42,95% del voto popular, contra el 42,45% de Nasralla, una diferencia de apenas 0,5%. Parecida a la situación de Bolivia que desembocó en la renuncia del aspirante a dictador Evo Morales, JOH ganó una de las elecciones menos transparentes de la historia del país.A raíz de este grosero fraude electoral, hubo manifestaciones públicas y protestas violentas. Durante esta crisis, murieron 23 personas.

"Compatriotas: Voy a hacer, lo que tenga que hacer, para devolver la paz y la tranquilidad al país" Juan Orlando Hernández, en su Toma de Posesión (2014)

El 24 de enero de 2018 asumió su segundo mandato, a pesar del fraude y a pesar de ser inconstitucional, y Honduras está virtualmente en una nueva dictadura socialista. Recientemente, a fines de 2019, nuevos documentos de la Corte del Distrito Sur de Nueva York implicarían a Juan Orlando Hernández  en actividades de narcotráfico, y posteriormente fue vinculado al Cartel de Sinaloa de México y al Cartel de los Soles de Maduro.Su hermano, Tony Hernández, está actualmente preso en EE.UU., condenado por ser uno de los principales líderes narco de la región centro-americana. Juan Orlando Hernández es un hombre autoritario, que aprovechó la débil institucionalidad del país y la necesidad de mano dura en seguridad para afianzar su poder y crear otro narco-estado más en Latinoamérica.


Por Miguel Barahona, corresponsal de La Derecha Diario en Honduras

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