¿Quién nos gobierna y para qué?
Una sociedad, para salir adelante, tiene que dar cabida a todos.
La forma de gobernar es con compasión y tolerancia, donde el gobierno eduque y dé igualdad de oportunidades.
Una sociedad no puede crecer sacrificando a un número indefinido de ciudadanos, dejándolos en el camino y destinados a no tener futuro.
No se trata de generar más riqueza, sino más bienestar a través de la riqueza.
Gobernar es solo sentido común.
Consiste en tener una sociedad educada en principios éticos.
Solo así se cuenta con dirigentes que entienden que cada individuo importa y puede hacer la diferencia.
Los valores morales ayudan a los gobernantes a entender que son elegidos por el bien general.
Sin embargo, generalmente los políticos son mayoritariamente mezquinos, intolerantes.
Creen tener la verdad revelada.
Se consideran mesiánicos y, por eso, sus políticas publicas son poco generosas, mal pensadas, cortoplacistas, no enfocadas en el bien general.
Al ser administradores del Estado, todo resulta en corrupción.
En América Latina abunda la pequeñez de los gobernantes que tenemos.
Están dedicados solo a momentos preelectorales, en los que afilan las espuelas para ser elegidos a toda costa y a cualquier precio, pensando en su propio interés y no en el de los gobernados.
En las campañas no hablan de políticas democráticas para su país o del Estado con que sueñan para ser elegidos.
La realidad es que solo piensan en cálculos electorales, en quién tiene votos y quién no, en quién tiene maquinaria y quién no.
No se refieren a proyectos de Estado ni nada del país.
Tampoco invitan a crear una verdadera nación.
Piensan en los puestos que tienen en el gobierno como la mermelada para atraer a los desesperados por tener empleo, en lugar de proponer una idea de Estado, un sueño de nación.
Ocurre tanto en los partidos de derecha como en los de izquierda.
Sus partidos son iguales.
Realmente ambos, el dirigente y el partido, son caricaturas empeñadas en una carrera desaforada por obtener votos y puestos como sea.
Pregunto: ¿para esto dan bala y matan durante tantos años? ¿Tanto corrompe el poder?
Los dirigentes y sus partidos solo ofrecen cosas en la llanura que, en el poder, no cumplen.
Al llegar arriba, al poder, sufren de repente de Alzheimer.
Son únicamente empresas electorales.
Que triste.
Nos gobiernan con intereses personales. No crean un país en el que cada individuo importa y puede hacer la diferencia, sino uno donde dejan a mucha gente atrás, sin futuro. Donde todo el mundo es ignorado y abusado por el Estado.
Cuando llegan al poder se vuelcan en sus intereses personales.
Se olvidan que solo son empleados de todos. Solo eso.
¿Cambiarán algún día estos políticos enanos en estatura y en pensamientos?
Tomado de El Tiempo, Colombia.

