Honduras segundo lugar en crímenes de periodista en los primeros 6 meses de 2020: SIP

Más de 130 periodistas y personal de medios de las Américas murieron por contagio de coronavirus durante su labor profesional y catorce han sido asesinados en lo que va del año, se informó durante la 76a asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Además, las restricciones al ejercicio de la profesión y una fuerte caída de ingresos colocaron a muchos medios en riesgo o provocaron su cierre definitivo, lo que llevó a gobiernos de todo el mundo a disponer de medidas para preservar la labor periodística como baluarte de la libertad de expresión y del debate democrático.
En varios países del continente americano, los ataques y presiones sobre la prensa no disminuyeron, sino que se agravaron.
La SIP contabiliza catorce periodistas asesinados en los últimos seis meses: seis en México, tres en Honduras, dos en Venezuela, uno en Barbados, uno en Brasil y uno en Colombia. En este último país, cuatro casos de asesinatos prescribieron en este período y tres más lo harán antes de fin de año.
En la 76ª Asamblea de lanzó la campaña Lápices Inmortales que busca crear conciencia sobre la impunidad que rodea a la mayoría de los crímenes contra periodistas. La falta de justicia incentiva más violencia, censura y autocensura, y de allí el lema que guía la acción de educación pública: "Las voces pueden ser silenciadas, pero la libertad es a prueba de balas".
Otros ataques contra periodistas y medios en este período se registraron en Colombia, Venezuela y México, así como en Argentina, Bolivia, Ecuador, Estados Unidos y Haití. En Paraguay, la connivencia entre políticos y narcotráfico eleva el riesgo para quienes informan en la ciudad Pedro Juan Caballero, fronteriza con Brasil.
En Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro agudizó la persecución y las detenciones arbitrarias de periodistas como herramienta de amedrentamiento y censura.
El régimen cubano incrementó la represión y la censura contra medios y periodistas independientes, activistas y ciudadanos. Medios independientes fueron bloqueados y hackeados por acusaciones de desacato, propaganda enemiga, incitación a la violencia o por recibir financiación desde el extranjero. Numerosos periodistas fueron detenidos, retenidos, amenazados y golpeados y se les prohíbe salir de sus viviendas o del país.
En EE.UU. las protestas anti raciales, tras el asesinato de George Floyd, derivaron en 148 ataques físicos contra periodistas y 118 detenciones. Además, durante la campaña electoral el presidente Donald Trump siguió con sus ataques contra la prensa e intentó bloquear, sin éxito, la publicación de dos libros sobre su vida y presidencia.
En Brasil, donde no se detiene la violencia contra los periodistas, el presidente Jair Bolsonaro agrega escollos a la libertad de expresión con una política cotidiana de estigmatización, insultos y amenazas contra la prensa.
La descalificación a quienes ejercen el periodismo es asimismo una práctica del mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador, mientras que su par salvadoreño, Nayib Bukele, aplica medidas de censura indirecta, como discriminación de la pauta oficial, presiones fiscales y ataques estigmatizantes a través de cadenas nacionales, troles y mensajes en redes sociales. Y completa su esquema de propaganda gubernamental con presiones en materia de contenidos y el lanzamiento de dos medios oficiales: un noticiero de televisión y el Diario de El Salvador, en ediciones impresa y digital.

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