“En Honduras vivimos en un narcoestado": Miriam Miranda al recibir premio internacional

Miriam Miranda, defensora del pueblo Garífuna en Honduras, recibió en Berlín el Premio de DDHH 2019 de la Fundación Friedrich Ebert en reconocimiento a la lucha que libra en el país más mortífero del mundo.

Por Eva Usi. dw.com

El asesinato de la activista medioambiental Berta Cáceres, en marzo de 2016, dio visibilidad al riesgo al que están expuestos las y los defensores de Derechos Humanos en Honduras. Según la organización Global Witness, más de 120 personas han sido asesinadas desde 2010 por oponerse a la construcción de presas, de minas, a la tala ilegal o al desarrollo de megaproyectos. Los perpetradores son fuerzas del Estado, asesinos a sueldo o guardias de seguridad pagados por poderosos intereses.

El mundo habla de las caravanas; en casa, ignoran las causas

La nación centroamericana de apenas unos 9 millones de habitantes volvió a los titulares en 2018 por la caravana de migrantes que huían de la desigualdad, la pobreza, la corrupción, la violencia, la impunidad, así como las constantes violaciones a los derechos humanos. Aunque la tasa de homicidios se ha reducido en los últimos años, sigue siendo una de las más altas del mundo. Según Insight Crime,Honduras se ha convertido en un importante corredor en el tráfico trasnacional de drogas. La organización estima que cada año pasan por el país entre 140 y 300 toneladas de cocaína.

Miriam Miranda es defensora de los derechos humanos del pueblo Garífuna, una comunidad afroindígena establecida en la costa del Atlántico de Honduras. Dirige desde 2008 la organización Ofraneh, que lucha contra la expulsión de las comunidades para apropiarse de sus tierras para la construcción de centrales térmicas o para la compra ilegal de territorios para la construcción de megaproyectos turísticos. El premio de Derechos Humanos de la Fundación Friedrich Ebert, cercana al Partido Socialdemócrata alemán (SPD), honra la valiente lucha de la activista, que ha sido ella misma y su familia, víctima de amenazas y hostigamiento.

DW: ¿Qué significa para usted recibir este premio?

Miriam Miranda: Significa en primer lugar la oportunidad para darle visibilidad a la situación del pueblo garífuna, para dar a conocer nuestra situación y recibir una mayor atención a la problemática que nosotros vivimos. También para que haya un reconocimiento por parte del Estado, del gobierno hondureño. Para mí es lo más importante de este premio. Es un premio no a Miram Miranda, sino a una lucha del pueblo y de las mujeres garífuna.

Usted dirige desde 2008 la Organización Fraternal Negra de Honduras (Ofraneh). ¿Qué ocupa a la organización hoy en día?

Es una organización de movimientos sociales, de base del pueblo Garífuna en donde luchamos por defender los derechos territoriales, culturales de nuestras comunidades y para que haya vigencia y reconocimiento por parte del Estado. Es una organización que juega un papel importante en Honduras en este momento. No solamente por la defensa de los derechos del pueblo Garífuna sino del pueblo hondureño en general. Impulsamos procesos con pueblos indígenas, con el movimiento feminista, con movimientos sociales. Ofraneh es una referencia en la lucha de los pueblos indígenas en Honduras.

Este año por lo menos unos 16 miembros de la comunidad garífuna han sido asesinados, entre ellos 6 mujeres. ¿Qué es lo que está pasando?

Nunca habíamos vivido estos niveles de violencia en Honduras. Se ha manifestado de una manera terrible. Para nosotros es como un plan orquestado, la violencia y los asesinatos vienen de afuera. En el pueblo garífuna siempre hemos vivido en armonía. Esta violencia tiene por objetivo que la gente salga de las comunidades. Porque cuando hay esos niveles de violencia y criminalidad la gente prefiere huír.  Es un mensaje muy claro. Hemos estado enfrentando una gran migración del pueblo Garífuna hacia otros países,  y con estos asesinatos, que tienen en la mira las casas de lideresas que luchan por la tierra, lo que se quiere es que la gente salga. Por eso estamos llamando la atención del Estado, pidiéndole que garantice no sólo la investigación y justicia ante esos asesinatos, sino que no haya repetición.  

Usted dice que se trata de un plan selectivo de exterminio, ¿por parte de quien?

Hay una gran presencia del crimen organizado. El Estado hondureño lo sabe. Y responsabilizamos al Estado porque no brinda seguridad a nuestras comunidades. El gobierno sabe quienes están alrededor de los territorios del pueblo Garífuna. Nuestras comunidades, por vivir en la costa, desde el 2010 y fuertemente en los últimos años, es el corredor del paso del narcotráfico. Si el Estado no genera protección y seguridad para esos territorios deja a las comunidades en una total indefensión, y por eso es que los líderes y mucha gente está saliendo. Algo que nunca había pasado. Justo antes de venir a Berlín tuvimos que sacar a dos compañeros que están en riesgo y eso jamás creímos que fuera a pasar en nuestras comunidades. Hay un plan de exterminio y el Estado es coresponsable de lo que está pasando.

¿Tiene esto alguna relación con las acusaciones y protestas contra el presidente Juan Orlando Hernández, por sus vínculos con el narcotráfico?

Vivimos en Honduras en un narcoestado. Eso está totalmente documentado. Hay una gran indefensión en las comunidades. Hay territorios tomados totalmente por el narcotráfico. En la medida en la que no haya una política que busque cambiar esta dinámica en Honduras, y sobre todo en los territorios de nuestras comunidades,  la situación empeorará. 

El presidente mismo está salpicado por acusaciones de corrupción y de vínculos con el narcotráfico, ¿Eso da alas al crimen organizado?

Eso es lo que hemos estado hablando aquí en nuestras conversaciones en Berlín. Que pese a la acusación contra el presidente, que sea tan visible y que no pase nada, eso da pie a que el crimen organizado se sienta envalentonado, desde el nivel local hasta el nacional. Eso es gravísimo. Si no hay una reacción por parte de la comunidad internacional, esto es un gran peligro para la democracia.

¿Qué espera usted de la Unión Europea, de Alemania?

Es lo que le hemos dicho a algunos parlamentarios aquí. Es importante pronunciarse por varias razones. No se puede hacer la vista gorda ante un país que ha destruído la institucionalidad. Es importante discutir el ejercicio de la democracia, de cara a un país como Honduras que se ha convertido en un laboratorio político, que puede trasladarse a un plano regional, internacional. Es importante pronunciarse sobre las elecciones de 2017, cuando hubo un fraude electoral. Estados Unidos dio su apoyo a Juan Orlando Hernández, pero también lo hizo la Unión Europea. Ambos legitimaron un gobierno que a todas luces se prolongó a través de un fraude electoral.

¿Sienta eso un precedente en Centroamérica?

Es un ejemplo muy peligroso para Centroamérica y para el mundo. Después del 2017 se produjo la mayor oleada migratoria de Honduras. Incluso después de las famosas caravanas, la gente sigue saliendo, todos los días. Eso afecta a la economía y a todo el país. Porque lo que se ha produciendo es un despoblamiento muy grande del territorio. Algunos empresarios por primera vez están alarmados. Necesitamos forjar un pacto social para enfrentar la situación. En Honduras vivimos un golpe de Estado en 2009, el golpe a la institucionalidad en 2012, y un fraude electoral en 2017 que acabó destruyendo la institucionalidad. Las defensoras y defensores estamos en riesgo en Honduras porque somos criminalizados, perseguidos y castigados. Cuando no se tiene adónde acudir porque no recibirá uno atención, cuando no se investigan ni se castigan los asesinatos, la gente está totalmente desprotegida y hay mucho miedo.

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