¿𝗗𝗘𝗠𝗔𝗚𝗢𝗚𝗜𝗔 𝗢 𝗣𝗔𝗥𝗧𝗘 𝗗𝗘 𝗨𝗡𝗔 𝗘𝗦𝗧𝗥𝗔𝗧𝗘𝗚𝗜𝗔 𝗗𝗘 𝗗𝗘𝗦𝗔𝗥𝗥𝗢𝗟𝗟𝗢?
Por Omar Menjivar*
De entrada, debe quedar claro que San Pedro Sula necesita una municipalidad que sepa cómo desarrollar la ciudad y no simplemente una municipalidad que no se endeude y que en lo que debemos enfocarnos es si Roberto Contreras tiene un proyecto de desarrollo para la ciudad, o simplemente ejecuta obras aisladas y ocurrentes para generar la ocasión de hacer su show.
Pongamos atención a este dato: según el informe verificable en el portal de transparencia, durante el año 2025, los ingresos de la alcaldía fueron de 𝗰𝘂𝗮𝘁𝗿𝗼 𝗺𝗶𝗹 𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘃𝗲𝗶𝗻𝘁𝗶𝗱𝗼́𝘀 𝗺𝗶𝗹𝗹𝗼𝗻𝗲𝘀, 𝘁𝗿𝗲𝘀𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼𝘀 𝗱𝗼𝗰𝗲 𝗺𝗶𝗹 𝗾𝘂𝗶𝗻𝗰𝗲 𝗹𝗲𝗺𝗽𝗶𝗿𝗮𝘀, 𝗰𝗼𝗻 𝗼𝗰𝗵𝗲𝗻𝘁𝗮 𝘆 𝘁𝗿𝗲𝘀 𝗰𝗲𝗻𝘁𝗮𝘃𝗼𝘀 (𝗟. 𝟰,𝟭𝟮𝟮,𝟯𝟭𝟮,𝟬𝟭𝟱.𝟴𝟯) (por cierto, 302 millones, 559 mil, 335 lempiras, con 89 centavos menos que en 2024) El dato consolidado del año en curso aún no es posible conocerlo.
¡Hombre! Con semejante disposición de recursos, sería el colmo que la alcaldía no hiciera un par de vados, o pavimentara unas cuantas cuadras en algún barrio o colonia, o completara una trocha inconclusa de algún bulevar o, incluso, hacer un túnel en algún punto crítico de la ciudad para supuestamente descongestionar o liberar el tráfico vehicular. Ese nivel de ingresos da para eso y mucho más.
Ahora ocupémonos de la cacareada y supuesta eficiencia administrativa pregonada por Contreras, cuando nos presenta como un gran logro, el hecho de que la municipalidad no haya contraído nuevos préstamos y que se está reduciendo la deuda histórica. Pues bien, esto puede que suene políticamente atractivo. Sin embargo, la cuestión fundamental es: ¿Qué está haciendo la administración municipal para resolver los problemas estructurales que comprometen el presente y el futuro de la ciudad?
Una cosa es administrar las finanzas municipales con una supuesta prudencia y otra muy distinta es convertir la ausencia de endeudamiento en una bandera de gestión, mientras los problemas de infraestructura, movilidad urbana, saneamiento, vivienda y vulnerabilidad ascendente, entre otros, continúan acumulándose.
No se trata simplemente de estados financieros. San Pedro Sula necesita un verdadero proyecto de desarrollo urbano, con planificación de largo plazo, estudios técnicos, inversiones estratégicas y una visión integral de ciudad.
¿Dónde está el proyecto capaz de modernizar y ampliar el sistema hidrosanitario, cuya capacidad resulta insuficiente frente al crecimiento urbano? ¿Dónde están las inversiones estructurales para mejorar la captación, conducción y disposición de las aguas lluvias, reduciendo la vulnerabilidad de cada vez más numerosos sectores ante las inundaciones? ¿Dónde está la solución integral para el tratamiento de las aguas residuales, indispensable para proteger la salud pública y el medioambiente? ¿Dónde está el plan de movilidad urbana que enfrente con eficiencia sistemática el congestionamiento vial, cada vez más complejo, mediante infraestructura, transporte público eficiente y una adecuada planificación territorial? ¿Dónde está el plan de reordenamiento del centro histórico de la ciudad? O dónde está el plan de solución habitacional para no menos de veinte mil familias que viven en los bordos de los ríos de la ciudad? Estos son desafíos estructurales que requieren inversiones importantes, planificación rigurosa y decisiones políticas que trasciendan el período de una administración municipal. No son problemas menores ni necesidades que puedan resolverse con acciones aisladas y gritando “¿dónde estoy?” cuando las anuncia o las inaugura. El problema de la congestión vial no se resuelve poniéndose el alcalde un chaleco y un pito en la boca para dar vía; ni se resuelve el problema de las inundaciones yéndose él a enlodar los pies en los sitios afectados y exhibiéndose empapado para hacer su habitual “demagogia populista TikToquera”, como tampoco resuelve el problema de servicios públicos como el de la recolección de basura, insultando en un video a los y las habitantes de San Pedro, llamándoles “chanchos”.
El debate debe ser: ¿la municipalidad no se endeuda porque cuenta con una estrategia financiera que le permite ejecutar las inversiones necesarias con recursos propios, o porque carece de un plan de ciudad, con una cartera de proyectos estratégicos que justifique y oriente la inversión pública? estos son dos escenarios radicalmente distintos. El primero podría representar efectivamente una gestión financieramente responsable. El segundo supondría confundir la prudencia fiscal con la falta de visión y capacidad para transformar la ciudad.
Es claro que el endeudamiento, por sí mismo, no es sinónimo de buena gestión, aunque tampoco es necesariamente algo negativo. Cuando se encuentra debidamente justificado, es sostenible y se destina a proyectos técnicamente viables, puede convertirse en una herramienta legítima para financiar infraestructura que la ciudad necesita durante décadas. Lo verdaderamente irresponsable sería endeudarse sin planificación; pero también lo sería dejar de realizar inversiones indispensables por no contar con una estrategia de financiamiento adecuada.
La verdadera responsabilidad financiera no consiste simplemente en deber menos, sino en administrar los recursos de manera que produzcan bienestar, competitividad y desarrollo para la población.
San Pedro Sula necesita una municipalidad que no solo presuma de reducir pasivos, sino que sea capaz de construir soluciones duraderas: una ciudad con sistemas de saneamiento modernos, drenajes pluviales adecuados, tratamiento de aguas residuales, calles y vías funcionales, transporte eficiente y una infraestructura urbana preparada para su crecimiento.
Porque una ciudad también acumula una deuda cuando posterga las obras que necesita. No necesariamente aparece en los estados financieros, pero se manifiesta en inundaciones, contaminación, horas perdidas en el tráfico, deterioro de la infraestructura y oportunidades económicas desaprovechadas.
San Pedro Sula no necesita endeudarse por endeudarse. Necesita planificación, capacidad de ejecución y una visión de desarrollo que esté a la altura de su importancia económica y de las necesidades de su gente.
Con lo anterior no estoy diciendo que la municipalidad necesariamente debería endeudarse. lo que planteo es que debemos cuestionar qué hay detrás de la ausencia de nuevos préstamos y exigir evidencia de que esa decisión forma parte de una estrategia real de desarrollo, porque reducir la deuda puede ser un mérito financiero, pero transformar la ciudad es una obligación de gobierno.
* Omar Menjivar es abogado y exvicealcalde de San Pedro Sula.

