Gobierno de Asfura reprobado, 71% lo califica de malo o regular
Los resultados de la Encuesta Nacional de Percepción Ciudadana muestran una evaluación mayoritariamente moderada o negativa de la gestión gubernamental de Nasry Asfura.
El 37.83% califica la actual administración como regular y el 33.33% como mala, lo que indica que un 71.16 por ciento de la población encuestada considera el gobierno entre malo y regular.
Los datos de la encuesta realizada por Data Veritas en alianza con Radio Cadena Voces (RCV), reflejan la exigencia ciudadana de mayores resultados en temas como economía, seguridad y salud.
Más de la mitad de los hondureños cree que el país va por mal camino y el costo de vida emerge como la principal preocupación ciudadana.
La consulta revela un deterioro económico, desconfianza en el cumplimiento de promesas gubernamentales y una percepción estancada de la seguridad y los servicios públicos.
Indica que el 56.4% de los hondureños considera que el país va por mal camino, mientras que el 43.11% identifica el alto costo de la vida como el principal problema que enfrenta Honduras, configurando un escenario de creciente preocupación ciudadana por la economía, la inseguridad y el cumplimiento de las promesas gubernamentales.

El estudio, levantado entre el 19 y el 22 de mayo de 2026 mediante 1,200 entrevistas en 16 departamentos del país, muestra además que más de la mitad de la población siente que sus ingresos ya no alcanzan como antes y que prevalece una percepción de estancamiento en áreas clave como seguridad, salud y situación general del país.
El costo de vida domina las preocupaciones nacionales
Según la encuesta, un 43.11% de los entrevistados identifica el costo de vida como el problema más urgente del país, ubicándolo por encima de otros desafíos tradicionales.
El costo de vida se ve reflejado en aumentos en los precios de alimentos, combustibles y servicios básicos durante los últimos años, factores que han reducido el poder de compra del hondureño.
Otro dato significativo es que el 53.27% de los ciudadanos afirma que sus ingresos alcanzan para menos que antes, mientras que apenas una minoría considera que su situación económica ha mejorado.
En otras palabras más de la mitad de la población percibe una pérdida de capacidad adquisitiva, pese a los incrementos salariales aprobados en los últimos años y a las medidas de subsidio implementadas por el gobierno.

