NacionalesOpinión

Las comunicaciones del gobierno de Nasry Asfura son un desastre

El problema no es solo de estilo, es de fondo. Cuando un gobierno pierde el control de su mensaje, empieza a perder también autoridad frente a la ciudadanía. Lo que se observa actualmente es una vocería fragmentada, sin coherencia ni dirección clara. Cada funcionario habla por su cuenta, el jefe de prensa de Casa de gobierno intenta corregir después, pero el daño ya está hecho. No hay cadencia, no hay narrativa, no hay una línea oficial sólida que genere confianza.

La administración de Nasry Asfura parece atrapada en un desorden comunicacional donde distintos sectores, liberales que negocian espacios, sus propios activistas exigiendo chambas, nacionalistas ligados a la era de Juan Orlando Hernández comunicando como que estuvieran en 2017 y funcionarios sin coordinación, terminan enviando mensajes contradictorios. Eso no solo confunde, sino que debilita la credibilidad del gobierno.

Paradójicamente, uno de los aspectos más criticados al Partido Libertad y Refundación en su momento cuando fue gobierno fue precisamente la vocería. Sin embargo, el actual escenario supera esas críticas, la comunicación luce reactiva, desordenada y arrinconada por la presión ciudadana, en lugar de ser estratégica y propositiva.

En poco tiempo, un gobierno que prácticamente no termina de arrancar ya comienza a dar tumbos. Hay temas sensibles como la salud, educación, energía, combustibles, la infraestructura donde la oposición lo está haciendo pedazos, sumado a declaraciones del ministro de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT) que lejos de ayudar, complican aún más el panorama. A esto se suma una vocería en Casa Presidencial que transmite inseguridad, como si se hablara con miedo en lugar de firmeza.

José Argueta, Secretario de Comunicaciones

El silencio del propio presidente en momentos clave tampoco ayuda, ya que no fija postura ni marca el rumbo del discurso público. En política, el vacío de comunicación nunca queda vacío, alguien más lo llena, y casi siempre en contra. Hasta hoy, la oposición tiene del pescuezo al gobierno en la batalla comunicacional.

Las redes sociales de la ciudadanía están haciendo pedazos al gobierno, que no mete ni las uñas para defenderse. La mayoría de la población no solo desaprueba su gestión, sino que también se burla, convirtiendo cada error en motivo de crítica y ridiculización pública.

Al final, el resultado es un gobierno que no logra explicar lo que hace, ni defenderlo, ni posicionarlo. Y cuando eso ocurre, no importa qué tan buenas o malas sean las acciones, la percepción termina siendo de descontrol. Sin duda, la comunicación de Nasry Asfura es un desastre.

Tomado de El diario de San Antonio https://www.facebook.com/share/1DYNUHmtpw/?mibextid=wwXIfr

Noticias Honduras

Noticias de Honduras, derechos humanos, libertad de prensa y medioambiente, entre otros que normalmente no publican otros medios de comunicación.