Los politiqueros son perversos y degenerados
Diario Constitucional, Chile.
La politiquería es la degeneración de la política: el aprovechamiento egoísta del poder o de la posición pública para fines de su vanidad o empobrecimiento.
Creen que a rey muerto, rey puesto.
Los verdaderos políticos no se han renovado, tanto en los sectores tradicionales como en los más progresistas.
No emergen figuras de recambio.
El rechazo que se percibe en la ciudadanía por la actividad política se exterioriza en la preferencia que, según las encuestan, recibe un postulante al cargo de presidente por el solo hecho de su aparente desvinculación con la militancia política.
Una vez más se incurre en el error conceptual que confunde “política” con la “politiquería”.
La política tiene la misión noble de consagración al interés nacional y de servir a los demás.
A nivel gubernamental, la política es la actividad ejercida por los órganos del Estado para procurar el bien común o interés público.
La politiquería, en cambio, es la degeneración de la política: el aprovechamiento egoísta del poder o de la posición pública para fines de su vanidad o empobrecimiento.
La politiquería es la maquinación ruin, la vulgaridad, el mimetismo, los tránsfugas, la ausencia de ideas y la carencia de ideales.
Allí se agota la acción del politiquero.

El altruismo de la política es suplantado por el egoísmo de la politiquería.
Por cierto que la confusión ciudadana entre ambos conceptos es en extremo peligrosa para la estabilidad democrática.
El politiquero es perverso, degenerado y malo.
Es miserable.
Es lo peor que sucede en un país.
El politiquero abunda ahora en las naciones.
Es el destructor de lo bueno para todos.
Y, tarde o temprano, destruirá las naciones, y todo… hasta la civilización humana.

