Honduras en oleadas

Por Fabricio Estrada*

Se me hace muy difícil traducir en palabras lo que mis emociones dicen con tanta claridad y espanto. Habla -ese, mi interior- desde el sentirse desplazado de Honduras junto a los miles que están huyendo de la dictadura neo-fascista que apoya Estados Unidos en mi país. Repaso opiniones sobre la segunda caravana que se ha organizado para iniciar un éxodo hacia el american dream y de inmediato encuentro que la trivialización entrona sus regla bajo las frases "siempre fue así", "no hay de otra", "el que quiere trabajo lo busca donde sea"… toda esa facilidad con que la hiper-dictadura (la dictadura interiorizada) oculta lo que es la causa directa: Honduras vive una dictadura montada bajo diversos mecanismos que han sido activados a la vista de la comunidad internacional; desde un golpe de Estado, hasta dos fraudes electorales que elevaron la barbarie a institucionalidad. El nombre de juan orlando hernández flamea como la bandera de barras y estrellas más reciente en la luna desolada y asolada por el paramilitarismo y la represión frontal del ejército. Si esta traducción tuviera una representación gráfica, necesitaría de una foto donde aparezcan todas las amistades que van desapareciendo, borrados del marco aquel donde reíamos y soñábamos un país. Yo mismo desaparecí de esa fotografía que ahora miro desde Puerto Rico. Pregunto a los que van quedando en mi pueblo y cada uno de ellos me asegura que está a punto de salir del país, que solo espera un último impulso anímico. Las imágenes de esta segunda caravana puede ser el impulso esperado. Estoy seguro que comenzarán a aparecer altisonantes argumentaciones sobre cómo se organizó esto, que cómo es que de pronto miles saben dónde reunirse, y estas opiniones dejarán de lado el ejemplo natural del agua que siempre encuentra la grieta dónde reunirse para salir del espacio confinado. Y no solo es un espacio confinado mi Honduras. Dentro de ella se lleva a cabo una de las masacres institucionales más graves del planeta, masacre que no solo incluye el atropello o aniquilación física, sino que se extiende hacia la desaparición sistemática de cada uno de las normas jurídicas con que se construye la ciudadanía, unas veces burlada, otras veces encarcelada masivamente, en otras torturada bajo la nube de gases lacrimógenas más invariable y continua de las que se lancen hoy por hoy en América y, repito, en el mundo. Que esos argumentos vengan y digan que eso no incide en estas caravanas y que son las maras la que expulsan y desplazan, es, sin duda, una de las mayores alevosías de la hiper-dictadura. Se oculta el desempleo y el empleo politizado, se oculta el negocio de la gran empresa privada (COHEP) con su exitoso logro pos-golpe de Estado al terciarizar por horas el empleo; se oculta el desalojo de campesinos y la pasmosa acumulación latifundista en los valles más productivos del país; se oculta la persecución y asesinato a lideresas como Berta Cáceres y Margarita Murillo, mujeres valientísimas que han defendido los recursos de una soberanía ancestral que ahora pretenden borrar con hidroeléctricas y minería a cielo abierto (más de 300 concesiones han sido dadas apor juan orlando a empresas transnacionales); se oculta el horror represivo de la protesta contra el fraude que implantó la dictadura en diciembre pasado, todo esto apoyado por los flameantes Estados Unidos de América, el mismo lugar a dónde se dirige la segunda caravana con una lógica histórica incontestable:

SI ESTADOS UNIDOS QUIERE Y ALIENTA LA SITUACIÓN DE MASACRE A TODO NIVEL EN HONDURAS ES PORQUE QUIERE QUE LOS Y LAS HONDUREÑAS VAYAMOS A ELLA EN BUSCA DE REFUGIO. SI LOS ESTADOS UNIDOS QUIERE EXPLOTAR TODO NUESTRO TERRITORIO ES PORQUE TIENE PARA NOSOTROS UN MEJOR TERRITORIO PARA RECIBIRNOS. SI ESTADOS UNIDOS QUIERE UN CAMPO DE BATALLA CONTRA EL NARCOTRÁFICO, PUES SE LO DEJAMOS PARA QUE LIMPIEN BIEN Y LUEGO REGRESAMOS. SI ESTADOS UNIDOS NO QUIERE MÁS INMIGRANTES POBRES PUES NOS IREMOS A ENRIQUECER MEDIANAMENTE PARA PONER NUESTRO NEGOCIO AL REGRESO Y NUNCA MÁS VOLVER AL AMERICAN DREAM. Pero bien sabemos del negocio de los bancos con las remesas. Todo ese ahorro y envío es acaparado por el sistema bancario que es conformado por las mismas familias que han creado el escenario dantesco. Lo decía en mi muro en Facebook: las fronteras se han descosido, toda la movilización social que hemos tenido la última década pos-golpe, ha probado su incapacidad de ir más allá de las movilizaciones pacíficas en las calles de todo el territorio nacional. Sin intenciones de una revuelta armada, pues sigue la lógica de marchar y marchar. Una vez lo escribí: las movilizaciones de la Resistencia hondureña eran un éxodo de un desierto que podía estarnos ofreciendo 40 años sin asentamiento pero que el simple hecho de que toda Honduras estuviera en movimiento, sacaría de la molicie y determinismo mental a tantxs que ha considerado a Honduras inmutable. La dictadura no gobierna a una nación, eso hay que aclararlo, intenta aplacar por la fuerza un desplazamiento de placas continentales. Dicho de otra forma: la situación de gobernabilidad en Honduras es como si un capitán de barco que perdió su nave se empeñara en gobernar las olas.

Y esa segunda oleada es la que va hacia las costas supremacistas de Trump. Su golpe silencioso pero obstinado, pondrá en una posición de recambio a la dictadura. De eso estoy seguro. Ya Trump se lució con las jaulas para niños… ahora quizá el mismo Trump, como segunda respuesta, meta en la jaula al dictador y a sus guardianes. En los hechos del imperialismo, también esa es una lógica fácil de intuir.

* Fabricio Estrada, poeta.

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