Gobierno hondureño rechaza a observador en materia de DDHH de la OEA
El gobierno hondureño negó a la Organización de Estados Americanos (OEA), la solicitud de su Secretario General, Luis Almagro de enviar un delegado especial en materia de derechos humanos, para conocer la situación de las protestas post elecciones.
Según reveló Almagro en la misiva, el propósito era visitar los centros de detención de manifestantes y conocer las condiciones actuales en materia de derechos humanos, ya que la cifra de muertes relacionadas a las manifestaciones “antifraude”, ascienden a unas 36.
Pero el gobierno de Juan Orlando Hernández basándose ha negado tal petición a la OEA basándose en que al tratarse de una comunicación vía Twitter, “no ofrece las necesarias características de formalidad”.
Instamos al Estado de Honduras a garantizar y respetar los derechos humanos en el contexto post-electoral, y a dar anuencia para visita de CIDH al país. Lee más: https://t.co/GqmHfXKosV
— CIDH (@CIDH) December 27, 2017
Además, el documento emitido por el gobierno hondureño agrega que en términos de observación, se dio viabilidad a la Mesa de Observadores Electorales MOE de la OEA. No obstante, estos tenían la tarea de analizar el proceso electoral y no así las violaciones a derechos humanos en las protestas.
El comunicado de Honduras, acusa que lo que pide la Secretaría General de la OEA usurpa funciones de la Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH).
Según explica el gobierno, Almagro está cometiendo injerencia y violenta lo pactado entre la MOE y el Tribunal Electoral. El cuarto punto refiere que Hernández no considera necesario un emisario especial, porque en Honduras funciona una Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH).
A raíz de la represión contra las protestas antifraude en todo el país, expertos en materia de derechos humanos de Naciones Unidas condenaron y exigieron el cese a la represión contra los simpatizantes de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, ya que es ilegal por el abuso de la fuerza y porque en crisis políticas, para velar por la democracia era necesario proteger a los manifestantes y no atacarlos.

