Periodista detenido y torturado pide auxilio internacional
El periodista Ronnie Ezequiel Huete hizo un llamado internacional de auxilio a la OEA, ONU y Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otras luego que fue detenido y torturado por la policia y guardias privados de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Huete giró una carta a los organismos internacionales, que mantienen un fuerte vinculo diplomático y económico en Honduras, "porque hay un fuerte debilitamiento del respeto a la vida y por ende a los derechos humanos".
El profesional que es corresponsal Internacional y además catedrático universitario afirma que estuvo a punto de perder la vida al brindar cobertura periodística la noche del 24 de mayo y madrugada del 25, Día del Periodista en Honduras.
Afirma que cómo lo hace desde hace 7 años, dana cobertura periodística en la UNAH "en donde un grupo de 19 estudiantes realizaban una toma pacifica de este predio, utilizando el derecho universal de la protesta, tal y cual lo establece la carta universal de los derechos humanos".
En la misiva Huete asegura que "recibí una llamada anónima, de que se efectuaba una toma en la UNAH, y que había peligro del irrespeto a la vida, inmediatamente como periodista y defensor de derechos humanos, me hice presente en las instalaciones del Alma Mater".
Al llegar observó a un grupo de guardias de la seguridad privada de la UNAH, conocida como ESPA y como periodista les preguntó a ellos que estaba ocurriendo, sin embargo, me respondieron que no estaban autorizados a brindar declaraciones, por lo que se desplazó al edificio administrativo y vio a un grupo de personas que cubrían su rostro y se identificaron como estudiantes, quienes accedieron a dar declaraciones en vivo para el medio que trabaja.
Recuerda que empezó a grabar los hechos, a explicar lo que pasaba y se desplazó al estacionamiento de la planta baja del edificio administrativo, donde vio que los estudiantes y personas encapuchadas y con palos en sus manos, estaban discutiendo con los estudiantes, quienes también se cubrían el rostro; por lo que seguio grabando con un celular que le permitía transmitir en vivo, para la página oficial del medio del cual es corresponsal internacional en Brasil con cobertura por internet al mundo.
Al ver el peligro latente hizo llamó a la prensa nacional e internacional, así como a su papá. "Comenzó una fuerte discusión entre ambas partes, por lo que intente mediar para que primara la paz, pero ya era tarde, los sujetos encapuchados con una camisa blanca y algunos hasta dejaron al descubierto su dorso, se lanzaron de la planta baja del edificio hasta el estacionamiento, para dar persecución a los estudiantes".
Refiere que los "sujetos comenzaron a golpear con palos una de las puertas que conduce a la recepción del edificio y luego se abalanzaron hacía mi persona, rociándome con gas pimienta directamente a mi rostro. Este toxico que es prohibido por convenios internacionales".
Luego de haberle rociado gas, Huete afirma que se identificó como periodista, mostro su credencial como corresponsal internacional y defensor de derechos humanos, sin embargo, ellos procedieron a quitarle el celular y carnet de periodista y comenzaron a golpearle con los palos, y con fuertes patadas lo tiraron al suelo.
"Les repetí constantemente que estaba trabajando en mis funciones como periodista, sin embargo, no me escuchaban y sus respuestas solo eran golpes contra mi persona, les implore por mi vida, pensé que moriría en ese momento", rememoró.
Agrega que uno de los sujetos que portaba un pantalón negro con rayas verdes, y su dorso desnudo, les dijo que pararan, "procedieron a levantarme del suelo de ese estacionamiento, para decirme que no me moviera, les volví a repetir que era periodista, pero se limitaron a decirme que me callara o procederían a golpearme nuevamente, estaba privado de mi libertad por sujetos encapuchados, cuyo pantalón negro era delineado por una raya verde".
"En mi vista y manos sentía fuego, como producto del gas pimienta que me habían rociado, sentía dolor en mi mano derecha por la contusión de la que fui víctima, y el mismo dolor se fue desplazando en varias partes de mi cuerpo, fui víctima de tratos crueles, inhumanos o degradantes, fui torturado", acotó.
Seguidamente estando en el suelo suplicando por su vida, "los sujetos torturadores me vigilaban, para que no saliera del lugar, ocupaba asistencia médica de inmediato, pero a ellos, no les importó".
Recuerda que como pudo de puso de pie, pedió auxilio y se movilizó, logró salir del estacionamiento, para llegar a la recepción del edificio administrativo, en donde se encontraba su papá y el defensor de derechos humanos, "les dije a los sujetos torturadores que me regresaran mi celular y mi credencial como periodista, pero mi conversación fue en vano, nunca me regresaron mi herramienta de trabajo, ni tampoco mi credencial".
Seguido de esto, el defensor de derechos humanos, le dijo que necesitaba urgentemente asistencia médica y cuando salían del edifico un contingente de la Policía Nacional, les paró por lo que el defensor de derechos humanos, les dijo que iban al hospital para asistirle, sin embargo, le respondieron que tenían la orden de detener a todo el que saliera del edificio.
Huete mostró su credencial del Colegio de Periodistas de Honduras (CPH), que guardada en su cartera de bolsillo, pero el policía que coordinaba el operativo, obvio su credencial y procedió a detenerlo.
Luego, fue trasladado a una posta policial, en donde se le privo de la libertad por aproximadamente 36 horas, tiempo durante el cual continuó la tortura de la que fue víctima en la UNAH, ya que el acceso al agua y comida se había limitado.
"Esposado de pies y manos en los juzgados de La Granja, se me trato como un delincuente común, por el hecho de estar ejerciendo mi profesión como periodista", señala Huete en su carta.
El periodista afirma que su vida corre peligro en Honduras, "me siento vulnerable y aún con fuertes traumas psicológicos, como producto de la tortura que se me propició en el Alma Mater de Honduras".
Huete alzó su vos ante el mundo, pidiendo el auxilio internacional, ya que su vida está en constante peligro después de estos hechos, por lo que solicita la protección correspondiente, tal y cual lo establece la carta universal de los derechos humanos.
Añade que pese a ser una víctima de tortura, se le imputan cargos judiciales en mi contra, y actualmente esta con medidas cautelares, ya que los denunciantes aducen que fue parte de esa toma, lo cual asegura es totalmente falso, puesto que desempeñaba únicamente sus funciones como corresponsal internacional.

