¡𝗢𝗝𝗢! 𝗘𝗦𝗧𝗔𝗠𝗢𝗦 𝗖𝗔𝗬𝗘𝗡𝗗𝗢 𝗘𝗡 𝗨𝗡𝗔 𝗧𝗥𝗔𝗠𝗣𝗔
Por Omar Menjivar Rosales*
El problema no es si van a privatizar o no a la ENEE… ¡El problema es que están privatizando el servicio!
Con cinismo, Tito Asfura y voceros del gobierno, dicen que la ENEE no será privatizada y hasta lo juran; dicen que la ENEE se queda con el Estado. Y quizá asi vaya a ser, pero el problema es que nos dejarán solo el «cacaste», porque es el servicio lo que están privatizado.
Eso pasó con Hondutel. No la privatizaron y siguió siendo estatal, pero paulatinamente y por decretos como el que ahora están aprobando para la energía eléctrica, le fueron prohibiendo el mercado que ya se vislumbraba como el futuro de las telecomunicaciones.
Por decreto y políticas públicas neoliberales, impulsadas en los gobiernos de Callejas, Beto Reina, Carlos Flores y Ricardo Maduro, le prohibieron impulsar la telefonía celular, la prestación de servicios de internet, transmisión de datos y televisión por cable, que era hacia donde se movía la tendencia del sector y, para rematar, le quitaron el monopolio de las llamadas internacionales, que era lo último que medio le salvaba financieramente y todo porque, desde su óptica, la libre competencia es la que debe determinar el volumen, calidad y precio de los servicios, y es la empresa privada quien debe llevar la iniciativa en ese campo.
Gracias a esas políticas, Hondutel ha quedado apenas con el servicio de telefonía fija, que ya casi nadie usa, ni siquiera en empresas y oficinas (salvo las estatales), lo cual la ha llevado a la situación de calamidad en la que está, al punto de que ni siquiera es capaz de pagar su planilla de empleados, si no es endeudándose.
Hoy el monopolio que tenía el Estado, para beneficio de todos, lo tienen dos empresas que hacen clavos de oro y lo que les da la gana con el usuario. Nos cobran el dólares aunque una y otra vez, el Estado les dice que es prohibido cobrar en una moneda que no es la oficial de la República. Pero les vale un pepino. Se enriquecen obsenamente, siendo uno de los rubors que consistentemente, año con año, concentran buena parte del crecimiento económico del país, y, sin embargo, pagan una miseria como cánon anual al Estado, por el uso del espectro radioléctrico, que es un recurso natural que le pertenece a Estado y, a través de este, al pueblo.
Para colmo, la riqueza extraida y obtenida, producto de la explotación de un recurso que es del Estado, la sacan del país y la acreditan a sus cuentas en su sedes mundiales (Luxemburgo, para Tigo y Ciudad de México para Claro). Súmele a ello que su aporte es insignificante en cuanto a la provisión de plazas de empleo (telecomunicaciones, generación de energía eléctrica y la intermediación financiera -banca- no aportan ni el uno por ciento de las plazas de empleo del país).
Así pasará con la ENEE, tras la aprobación del decreto que está próximo a ser aprobado en el Congreso Nacional. Sino, basta con que le echemos un ojo al penúltimo considerando del decreto propuesto. Leamos: 👇🏽
«𝗖𝗢𝗡𝗦𝗜𝗗𝗘𝗥𝗔𝗡𝗗𝗢: Que de conformidad con el artículo 332 de la Constitución de la República, el ejercicio de las actividades económicas corresponde primordialmente a los particulares, manteniendo el Estado la potestad para dictar medidas y leyes para supervisar la iniciativa privada, con fundamento en una política económica racional y planificada.».
Ese considerando nos está confesando que la intención es entregar el servicio eléctrico a la empresa privada como negocio, porque es a esta a quien, según argumentan, la constitución dice que le corresponden las actividades económicas, obviando a propósito que, a renglón seguido, el mismo artículo 332 que citan, dice que «Sin embargo, el Estado, por razones de orden público e interés social, podrá reservarse el ejercicio de determinadas industrias básicas, explotaciones y servicios de interés público… …y suplir la iniciativa privada, con fundamento en una política económica racional y planificada…”.
El servicio de energía eléctrica tiene carácter estratégico para el desarrollo nacional y es de interés público, por ende el Estado debe reservarse el monopolio del mismo, conforme lo manda la Constitución.
𝗟𝗔 𝗘𝗡𝗘𝗘 𝗡𝗢𝗦 𝗣𝗘𝗥𝗧𝗘𝗡𝗘𝗖𝗘 𝗬 𝗗𝗘𝗕𝗘𝗠𝗢𝗦 𝗗𝗘𝗙𝗘𝗡𝗗𝗘𝗥𝗟𝗔.
*Político y abogado

