NacionalesOpinión

Hay que hacer algo…

Del muro de Chavezton

He vuelto a tener este miserable sentimiento. He hecho caricaturas políticas para criticar lo que hacen mal nuestros gobernantes, según mi criterio y basado en las leyes y la ética, con la supuesta intención de que lo hagan mejor.

Y llevo lustros haciéndolo y los cambios positivos que he visto en Honduras son cero. De hecho, está peor que hace veinte años.

Esto lo pensé hace mucho tiempo: las caricaturas no sirven ni mierda. Pueden hacer reír a alguien y descargar frustraciones, ¿pero cuántos políticos han dicho: “mejor no robo, no vaya a ser que Chaveztoon me dibuje todo narizón y calvo”?

Pero me gusta hacerlas, así que creo que sólo se han convertido para mí en un placer egoísta. No logran nada tangible para el país. No se llenaron de medicinas los hospitales porque tiré reata a ministros y presidentes. No hay más empleos porque una caricatura mordaz hizo reír a miles. Nada.

Y esto me duele porque llevo guardado un anhelo que ahora parece lejano: ver que Honduras sea radicalmente un mejor país para todos. Estoy a verga de ver que cada vez se hunde más. Estoy harto de renovar esperanzas con cada gobierno, aún los que no son de mi partido, y decepcionarme al poco tiempo de inaugurados.

Me aterra la idea de envejecer y morir sin ver que Honduras sea mejor, realmente mejor: más segura, con reales oportunidades para prosperar, con mejor educación. Por la puta, con un sistema sanitario de primer nivel.

Y he pensado qué hacer para ayudar con eso y lo he querido hacer con política, con capacidad financiera, con consejos al menos. Ja, ni siquiera tengo eso.

Y he acumulado ideas, conocimientos y ganas de convencer a miles de hondureños de hacerlo, pero nada me ha ajustado. Porque no he sentido que aún sea suficiente. Porque siento que ni siquiera he terminado de construirme a mí mismo, y que eso me quita autoridad moral para querer hacer algo por el país en general.

Ya ni siquiera trabajo como caricaturista, es decir, no tengo empleo como tal. Las hago sólo porque me gusta, pero no sirven para el propósito que en mi corazón habita. Tengo un pequeño negocio que ha tenido buenos momentos y otros no tan buenos, como ahora. Y siento que esperando a que todo vuelva a ser bueno en mi propia vida, no ajuste el tiempo para hacer algo por el país y sólo asista a la amargura de que en mi tierra las cosas sigan iguales o peores.

¿Puede tener alguien la potestad o la prerrogativa de proponer soluciones o ideas para el país que ama aún cuando sigue buscando soluciones para su propia vida? ¿Es justo pretender ayudar a recomponer algo cuando uno mismo está en pedazos?

¿Qué putas hacer? ¿Con quiénes? ¿Seguimos en el juego interminable de defender lo que nos gusta y atacar lo que no? ¿Seguimos divirtiéndonos en el juego político de ver quién roba más y quién miente menos?

No escribí esto para debatir, sino para desahogarme. He querido muchas veces cambiar el enfoque de mis caricaturas para que tengan un efecto más palpable sobre la vida de los hondureños, pero sigo dando vueltas, como en muchos proyectos interminables que me consumen. Ni me he atrevido a dar un paso contundente para hacer algo con mis propias manos, que a fin de cuentas son insuficientes.

Esta no es una declaración política, sino la confesión íntima que he guardado. No busco solidaridad, sólo se los cuento como si fuéramos amigos, con la esperanza de que tal vez todos visualicemos la horrible escena que será el minuto anterior a nuestra muerte viendo que el país que les dejamos a los hijos y a los compatriotas sigue hecho mierda, como nosotros mismos.

Hay que hacer algo…

Noticias Honduras

Noticias de Honduras, derechos humanos, libertad de prensa y medioambiente, entre otros que normalmente no publican otros medios de comunicación.