Lombardía dice no a proyecto que dañaría su fuente de agua
Pobladores de Lombardía, Esparta, Atlántida han decidido enfrentar al alcalde Edgardo Ramírez que pretende favorecer a empresas imponiendo su decisión y criterio, poniendo en riesgo las fuentes de agua de la localidad.
Este miércoles la comunidad cerró el paso al edil que pretendía llegar hasta cerca de la presa donde grupos de aserrío le esperaban, ya que buscan ser beneficiados con la decisión de Ramírez.
Los pobladores y la directiva de la Junta de Aguas temen que les dejen sin el vital líquido, debido a antecedentes en el departamento en donde se han concesionado bienes naturales como los ríos y territorios.
Lombardía, más conocida como La Curva del Gato, es una comunidad que desde hace 15 años ha comprado terrenos de bosque, cuidado, reforestado y asegurado la zona productora en el río Nutria que les suple del agua a unas 300 familias asentadas en este territorio.
La población y Junta de Agua afirma que desde la alcaldía, se les quiere imponer la construcción de un proyecto de agua que supuestamente beneficiaría a 27 comunidades del municipio que no tienen el vital líquido garantizado y que sufren desde hace décadas por esta problemática.
Los "curveños" como también se denomina a los habitantes de la comunidad, han cuestionado porque la Corporación Municipal de Esparta no se ha preocupado por recuperar el río San Juancito en su jurisdicción, que fuera concesionado a una empresa de generación de energía eléctrica sin medir la consecuencia inmediata de quedarse y dejar a la población sin el derecho al agua.
Los pobladores no consideran justo que ahora que ellos tienen una buena producción de la fuente , que han logrado conservar con grandes esfuerzos se quiere venir a instalar de buenas a primeras este proyecto. Incluso temen, ante los hechos ya consumados con respecto a procesos concesionarios, que en la zona se pueda concesionar el río con otros propósitos.
El próximo viernes se realizará una sesión de cabildo abierto en la comunidad, a fin de escuchar a los pobladores, que no se les escuchó sino hasta después de la protesta.

