NACIÓN CAUTIVA, ESTADO EN VENTA
Mario R. Argueta
Los poderes legislativo y judicial se han encargado de clavar el ataúd en que quedará Honduras, encadenada y despedazada.
Las ZEDE inconstitucionales por tanto ilícitas, constituyen la culminación de un proceso iniciado con la Reforma Liberal, cuando Soto otorgó concesiones mineras a empresas extranjeras, en perjuicio de las municipalidades aledañas a las minas. El gobernante se constituye en accionista importante de la Rosario Minning Co. Había nacido el enclave minero en la zona central del país.
Sus sucesores en la presidencia, de uno y otro partido politico, continuaron con la política concesionaria, entregando las tierras mas fértiles, en la costa norte, a multinacionales estadounidenses, a cambio de la construcción de líneas ferroviarias que conectaran el septentrion con ciudades del interior, requisito que incumplieron. Otorgaron préstamos y armas a las facciones que se disputaban el poder como medio de obtener concesiones adicionales. Asi surge el enclave bananero. Para la década de los novecientos veinte, la costa norte pertenecía a las bananeras.
En la década de los novecientos setentas, se intentó otorgar la educación pública al consorcio de la Florida, lo que no prosperó por la movilizaciones popular.
En los años ochenta, Álvarez Martínez y un grupo empresarial local fundaron (1983) la APROH (Asociación para el Progreso de Honduras), recibiendo donativos del coronel Bo Hi Park, fundador de la secta moonita, amigo personal de Pinochet y otros dictadores sudamericanos. Se ofreció la "venta de Honduras", bajo un modelo similar al de Puerto Rico, "estado libre asociado".
El entonces gobernante, Suazo Córdova, secundó la propuesta.
En la misma década, se reforma el tratado militar con Washington, suscrito en 1954, creándose la base de Palmerola. Ejércitos extranjeros están presentes en el suelo nacional: el estadounidense, el salvadoreño, la Contra (su presencia negada reiteradamente por nuestra cancillería), asesores argentinos especialistas en torturas. Se aplica la fatídica Doctrina de Seguridad Nacional.
Hoy, el actual gobierno impone las ZEDE, presentándolas como hecho irreversible, pese a la creciente oposición popular e institucional.
El cabildo abierto convocado por la alcaldía ceibeña es interrumpido por militantes del partido Nacional, reactivándose la "mancha brava" como instrumento de amedrentamiento e intimidación.
El Estado hondureño admite públicamente su incapacidad para impulsar el desarrollo humano y económico de la nación, transfiriéndolo a grupos foráneos, aliados con ciertos empresarios locales, meramente interesados en su lucro personal y en encontrar santuario en estos nuevos enclaves.

