Hay consejos que no nacen de la vocación, sino del desencanto, y este es uno de ellos
Por Ely Vallejo*
“¿Estudiar periodismo? No, mejor no lo haga”. Total, ¿para qué invertir años en ética, criterio y formación, si al final el aplauso fácil parece cotizar mejor que la coherencia? Hoy no se premia al que investiga, sino al que improvisa; no al que cuestiona, sino al que entretiene. Y claro, bajo esa lógica torcida, hacer “brutadas” termina siendo una habilidad más rentable que pensar.
Los medios —algunos, no todos— parecen haber cambiado la brújula por un medidor de likes. Y en ese nuevo ecosistema, el contenido que antes provocaba vergüenza, ahora genera contratos.
El “disque influencer”, como usted lo llama, no es más que el síntoma de una audiencia que también ha decidido aplaudir lo superficial con la misma pasión con la que antes exigía calidad.
Así que sí, su ironía duele… porque lleva algo de verdad. Pero también deja una pregunta incómoda flotando: si eso es lo que se consume, ¿quién está realmente alimentando el espectáculo?
*Periodista

